jueves 9 de junio de 2011

Intoxicada de vacío al comprender que solo había vacío.

Por años arme un hogar, lo amoblé con sillas cómodas para reposar viendo al cielo, el techo fue construido con ese material que permite cubrirse de la tempestad pero no obstaculiza que los sueños se eleven de cara al sol o a la luna, según como deba de guardarse para poder creer que serán cumplidos. 

Por años lo decoré con palabras bonitas y como buena matita se embellecía de cumplidos y se coloreaba de sabores, hasta aprendió a tongonearse divertidamente.

Por años me volví coleccionista y el hogar se llenó de cajas, de diferentes tamaños, formas y colores; coleccionista de momentos, de sonidos y de promesas; coleccionista de palabras y canciones, de imágenes de presente que se convertían en pasado y de pasados que en silencio, seguían aguardando futuros.

Luego llegaron días para cubrir, empecé a taparlo todo, hoy la verdad no sé sí para: protegerlo, guardarlo o desvanecerlo.

Hoy la verdad no sé, por qué hay días que levanto levemente las cubiertas y me asomo para transformarlo todo en dolor.

Dolor de Vacío, cuando doy con esas cajitas que estoy segura rotulé y algo deposité, pero a la vuelta de la ojeada no sé haya nada.

Dolor de Aridez cuando veo que los puños de tierra fértil, sí sabían crecer hacia el cielo y entregar flores bellas de colores dicientes y que fue solo en mis cajitas donde se mantuvieron color tierra infértil, tierra inexpresa de hoy y ayer.

Dolor de Desojo ese que deshoja los recuerdos del alma, cuando te das cuenta que ya no se encuentran ni las miradas y mucho menos el recuerdo de que alguna vez se encontraron. Y solo encuentras por qués sin respuestas, que te retornan a Dolor de Vacío.

Y finalmente, solo por nombrar un fin, porque Dolores es coqueta y sabe llegar más, hablaré de Dolor Fisgosón ese que se fisga entre todos los rincones de las cajas y tiñe a presente de forzados ahoras fingidos.

lunes 2 de mayo de 2011

Una piedra enamorada

Como piedra, en el camino, entre azares y destinos un día saltó, por cosas que solo el viento, arenillas y trochas saben ahí se instaló, en ese zapato y entre esa piel de ese pie, camino emprendió, se sentía confortable y bien tratada, por lo que un día se enamoró.

El caminante seguía sus pasos y con los dedos corría la piedra, esta pensaba: que bueno juegan conmigo, creo q le caigo bien. La piedra se divertía recorriendo el pie.
El caminante sacudía su pie porque no aguantaba los tallones y la piedra se deslizaba de arriba a abajo encontrando nuevos lugares. Ella pensaba: este caminante realmente disfruta estar conmigo, quiere cerciorarse de que lo conozca bien.
EL caminante cada vez, agotaba su paciencia y sentía más molesta a la piedra acompañante, que cada vez se prendaba más de él. 
Ella quería tener más y más contacto con su piel, pero sin ser conciente de su forma tosca, de sus puntas lastimeras y su dura forma, lo único que lograba era que el caminante hasta al paso le cogiera fastidio.

Un día sin más, en una parte del camino él paró, deslizó el zapato y en alto, de frente al camino, con dos golpes secos, sacó la piedra. Ella sin más rodó, en una caída libre y llena de vacío, sintió el aire frente al rostro hasta llegar al suelo y ahí al lado del camino, sola se quedó.

domingo 27 de marzo de 2011

Lista de placeres

Hace una año, enlisté placeres que llenan de un estado de comodidad al alma, un año después siguen siendo los mismos, aquí van:

Caminar… en un jardín, en la arena, frente al viento, hacia horizontes.

Coleccionar… conchas, piedras, listas, historias, rostros, cosas hermosas.

Estar mucho rato inmersa en el agua, bajo la ducha sintiendo como corre el agua en mi, inmersa en una piscina con la sensación de blanco en mis pensamientos, inmersa en una tinaja… cuando muera espero ser esparcida en el agua con su infinito movimiento de paz.

Repito, inmersa, pero con acción… nadar… es como estar en una burbuja azul, exclusiva, con mi silencio.

Bailar… sola, acompañada, en todas partes.

Montar en bici, recorrer, llegar, subir - subir - subir, en la ciudad, en la trochas, en el día, en la noche, hacia lo cotidiano y en listando nuevos caminos.

Estar abrazada.

Escuchar el silencio… los propios y los compartidos.

Escuchar el viento.

Escuchar instrumentos.

Escuchar el murmullo de la ciudad.

Escuchar el murmullo del mundo natural.

Ver velas encendidas.

Ver bailar el fuego.

Ver el atardecer… también el amanecer pero el placer del atardecer ante mis ojos es la vida bailando con futuro de paz.

Hacer el amor… también hacer el sexo, pero el placer de hacer el amor hace que el cuerpo vibre de adentro hacia fuera en un recorrido completo de olores, sabores, colores y sentires, que elevan a otro estado no terrenal.

Recibir un mensaje en carta, en sms, en mail, en tweet, en nota… el conjunto de letras que otro crea para mi.

Acariciar otra piel… recorrerla, aprenderla, verla cambiar.

Cosquillas… suaves por toda mi piel.

Leer… acurrucada, expandida, al aire libre, en casa, en el baño, en hamaca, en el suelo, en el pasto.

Dormir en el exterior, al aire libre… con la brisa, sol en cara o luna en cara, con los sonidos del afuera.

Buenas conversaciones… que el tiempo se escurra entre palabras de buenas charlas. 



Comer… saborear placeres papilares como el chocolate, vino blanco, picantes y ácidos, fiestas de sabores en la boca.



Dejar los pies en la orilla y sentir como el agua del mar va y viene sobre ellos y como van sumergiéndose en la arena.

A la puerta del inicio de una década nueva esa es mi lista de placeres… en diez años volvemos a hablar.

lunes 3 de enero de 2011

Esto te lo escribí el 12. 18. 2010

Alejandra, Alejandra, tu estado, tu nuevo estado y no temporal estado, me recorre de tantas formas que no alcanzo a imaginar tu interior  y tus recorridos propios. 

Tres días atrás comprábamos el regalo que obsequiaríamos en el matrimonio y veíamos ese niño que entre su inocencia y paciencia de los papás, nos hacían sonreír y pensábamos, de boca afuera, así, las dos: llegan a ser lindos, así, de lejos. No sé si tus encimas ya avisaban a tu cerebro que algo sucedía, no sé de boca adentro que vivías, al igual que ahora no lo sé. 

Los primeros tres días lloré todo el tiempo, me estresaba tu futuro como si el mío se comprometiera, luego comprendí el miedo propio, ese que me hace ver que no nací para tal papel que la sociedad y el sistema natural nos dio. Gusanit@, Guadalupe o Benjamín, te hará sonreír sin parar, pero a su vez me coloca de frente a mi misma, la que no sabe, si de verdad disfrutará tanto como cree, el camino a la soledad que se auto arma en cada acción. 

Sea como sea desde mi estado yo centrista, me aparto de mis ataques propios de valores para soñar con vos y disfrutar la nueva forma de tu futuro que a ratos se tropieza con el mío.    

domingo 14 de noviembre de 2010

rumiándome

Dosmilnueve fue un mes vacío de palabras,  dosmildiez no se ve más prometedor, y frente a mi hoja en blanco a forma de confesionario, replanteo mis posibilidades de escribir un “algo” aprovechando mi incapacidad para ejercer mi cotidianidad, he adquirido hábitos que supongo me generarán herramientas para trasladar a símbolos visuales algunos elementos de mis pensamientos, enlisto palabras que me seduce pronunciar, ver o transformar, leo maravillas que envidio escribir y simplezas que me maravillan, vuelvo al papel en blanco que me ve con una cara tan en blanco, defino problemas: es que no tienes un estilo claro o escribir debe ejercitarse como dedicas tiempos reales a la bicicleta, funciona como un músculo más, me culpo y teorizo pero “musa” no llega y mi blog muestra vacíos, que hacen los años inhabitados.

No quiero llenar mi blog de palabras vacías pero quién soy yo para juzgar que lo dicho en el dosmilocho era digno de ser publicado.

Parece que mi elefante transforma sus plumas a blancas o que mi cerebro perdió la acción vanidosa de expresarse en letras.         

...

jueves 28 de enero de 2010

dos últimos suspiros

Así fue como terminé repasando uno a uno mis movimientos, lo había visto cien veces en películas pero nunca creí que fuese tan real, en un segundo pude ver en mis ojos el estallido de fotogramas que como un tercero se abstraían de mi para relatarme mi propio día, el olor de sangre se confundía aún con tu perfume que revivía en mi las sensaciones espasmódicas de mi estómago, sensaciones que alguna vez me advirtieron como tu sonrisa que abría puertas al cielo, me había congelado la vida para siempre en tus brazos, que mi último suspiro te pertenecía, así como tu último aliento a mi. ¿De quién era esa canción? - ya sabés que soy malo para los nombres- pero tus brazos, que rodeaban mi cintura se fusionaron a mi cuerpo como el ritmo de ese bolero suave que contradecía el ritmo habitual de tus caderas, ay Rosa, ¿porqué decidí seguirte?-ya se, ya se que creés que siempre fui desconfiado, pero te juro que de vos nunca desconfíe, de Rafa siempre, yo lo conocía y vos también- fue por eso que sin pensarlo dos veces me encontré caminando con prevenida distancia detrás de ustedes, un poco lejos para no ser percibido pero no lo suficiente como para no entender el ritmo presumido en que tus caderas se encendían a la vez que impregnabas de color tus mejillas y labios -siempre te lo dije, ese carmesí transformaba tus pequeños labios en una hoguera digna para que cualquier hombre de buena cordura pudiera morir.- Después de pocas cuadras ingresaron por esa estrecha puerta de la que a su vez salían individuos rebosantes de ese aire que sólo da horas de buen amor –si Rosa, me conocés bien- mi corazón acelerado desdibujaba los botones para abrir tu camisa holgada que dejaba ver el inicio de tus senos y mi mano temblaba del mismo modo que cuando te tocaba pero con el odio intenso de saber que otro te acariciaba. Ahí estaba yo entrando por la estrecha puerta que conducía por unas escaleras pendientes hasta un tercer piso, ya mi mente se nublaba, los escalones desaparecían, al igual que toda la gente que en el lugar se encontraba, yo sólo podía ver a Rafa guardando el dinero acabado de recibir, con esa sonrisa levemente torcida que acompañaba el estrechar de la mano del hombre que con su mano libre tocaba grotescamente tus nalgas y te llevaba a la pista –yo lo se Rosa, si, estábamos a punto de enloquecer sin dinero, si, ya no creías en ninguno de mis negocios, si estábamos perdiéndolo todo pero nosotros Rosa, nosotros y nuestro amor- tomé sin ser conciente de que tomaba, el cuchillo de una mesa –en la cual cenaban todo eso que tu y yo ya no podíamos cenar desde hacía un tiempo- te abracé por la espalda y te pregunté: ¿Qué hacés Rosa? ¿Qué hacés?, contestaste: de sólo amor no se alimenta el cuerpo, tenemos que sobrevivir –y no me digás que eso es respuesta tuya, así fue como te convenció el Rafa, eso te hizo pensar.- Así estábamos, mi abrazo te sostenía al ritmo de una canción, de la cual no quise aprender su nombre intencionalmente, yo te desprendía lentamente de ese cuerpo ajeno a los dos y te recibía en mi, mientras te desvanecías, vi como tu último aliento se agitaba y salía por la ventana, corrí a atraparlo –no me gocés Rosa que siempre fui claro, te dije que amaría hasta tu último aliento- y sin más, estoy extendido frente a nuestro inmenso cielo, desde acá alcanzo a ver la estrecha puerta por donde todos tratan de salir a la vez, sintiendo el último abrazo que te di, recorriéndonos en el tiempo y rogando, porque las sirenas que empiezo a oír se demoren un poco más en llegar, para que mi suspiro pueda alcanzar al tuyo, y sí Rosa, de amor vivir.

jueves 9 de octubre de 2008

4-0

Cuando era niña mis abuelos ya eran viejos, viejos ante mis ojos de niño, así fui creciendo y mis ojos dejaron de ser de niño, pasaron a los de adolescente, luego fueron jóvenes y después un poquito más.

En cada momento mis abuelos seguían siendo viejos, pero nunca más viejos de lo que eran con mirada de niño, yo era conciente de mi crecimiento, de mis cambios pero ellos seguían siendo mis abuelos, ahí, se quedaron, en el tiempo que los conocí, permanecieron inmutables, a través de los años.

Yo creo que a ellos les pasaba algo igual porque a pesar de mis cambios visibles, yo seguía siendo nieta, pequeña siempre para ellos, con sus cuidados, con sus ternuras y mimos aunque mis problemas cambiaran y pasaran de "que dulce elegir", a que "carrera elegir" y a otros que apercen solo en eso del hacerse grande. Ellos seguían protegiendo al nieto, al pequeño, al que le resuelven todo con un amor casi irreal, ese que les da el don de ser abuelos. Ese amor que se expresa con las comidas que saben a ellos, con los abrazos que te dicen que sigues siendo un niño, con el arte que cada uno trae en sus manos, arte de hilos, arte de buñuelos, arte de maderas, arte de historias, arte de juegos, arte de música, arte don de cada abuelo.

Entonces comprendí que crecer trae tiempo y que el tiempo nos pasa a todos, cuando desperté y mi abrazo no tenía a ningún abuelo, que mi nariz no encontraba el olor a abuelos, que deje de ser mijita y ya sólo puedo ser hija y algún día sólo seré yo.

Pasó el tiempo y quedamos 4-0.

CIELO 4
YO 0

que año tan muerto

De repente las hojas dejaron de moverse, los largos árboles ya no pendulean más, un silencio aturdidor se ubico desde el centro de la ciudad hacia todos sus alrededores; caminos, veredas, calles, edificios, centros comerciales, todo quedó en un silencio tal que ante la vista parecía la aparición de la cámara lenta. Los ancianos no caminan lento sino re-lento y los jóvenes ya no corren. Dejó de caer lluvia, aunque su presencia podría hacer del año más muerto, podrían usarse esas frases que a los ecologistas tanto les gustan, como el cielo no ha parado de llorar, la tierra gime o quien sabe que más. Pero a su vez tampoco caen rayos de sol, los pájaros no trinan, tampoco vuelan parecen estatuas que hacen parte del paisaje citadino, algo así pasa con el resto de animales, los murciélagos se ven a todas horas pendiendo de su pies, eso si, sin movimiento alguno, las hormigas quedaron haciendo caminos, los perros y los gatos ya no se pueden perseguir pero estos por estar más humanizados que animalizados no quedaron estáticos paisajeando sino que simplemente andan como los viejos, supongo que se igualaron a estos y no a los jóvenes por eso de la sabiduría.

Los colores en esta ciudad, que vive este año, no podían quedarse atrás por lo que ellos se tornaron lavados, ese lavado que no es opaco pero que tampoco brilla, ese lavado en el que todo parece de una misma gama, ya no hay pasteles, ni cítricos tampoco encandecentes pero entiéndase bien, ya que no he dicho que el fucsia desapareció y tampoco el azul cama cuna y sus congénitos. Bueno no, ese no es el año muerto del que hablo, porque si fuera este, sería divertido, aquellos que sufrían de vértigo por los árboles y sus penduleos no se vertigearían más, por ejemplo, el mundo y nosotros descansaríamos de los extremos sonidos, con la cámara lenta podríamos observar agudísimamente los instantes, los cuales a su vez podrían llamarse algo como instaantes. Si fuera así la muerte de este año, los viejos habrían encontrado la real paciencia de la vejez no la forzada por el cuerpo y los jóvenes tendrían algo de viejos o sea que le habrían ganado a aquel dicho que dice; quisiera la fuerza juvenil con la paz y conocimiento del viejo, -si ya se que así no dice pero palabras más aquí o allí en síntesis dice algo así-. Con lo de la lluvia y el sol pues bueno, ya todos andarían felices, aquellos que odian sentir caer la luz sobre la frente al igual que aquellos que huyen antes de derretirse cuando el agua cae, -es que uno huele tan maluco cuando se moja y se seca en la calle-, pensándolo detenidamente este es el punto que mayor alivio social traería, ya que no habría que respirar el aire caliente exhalado por los otros en los buses ensardinados herméticamente los días lluviosos, ni tampoco habría que preocuparse porque si se decidió salir de manga larga a la calle “¿será que sale el sol más tarde?”, en fin espero tratar el tema concienzudamente en otro momento. Lo que sucedió a los animales también tiene sus pros, algunos contradictorios, como aquello del trinar, porque como alegraban a la vieja carola estos sonidos tempraneros de sus cantores pero a juan su vecino que lo que realmente amaba era dormir hasta tarde como le disgustaba éste despertar. En todo caso, ese nuevo paisajismo “viviente” de lo natural en todos los lugares de la ciudad le dieron una connotación real a aquello de la selva de cemento pero por un realismo natural.

En fin, éste año tan muerto no vivió así realmente. Éste año en realidad sintió una serie de desvanecimientos, una aparición espontánea de ausencia de seres, quizás todo empezó en una cuadra y de ahí se irradió al resto del país, aunque yo sólo puedo dar fe de mi ciudad pero las noticias apoyarían éste fenómeno diciendo que fue en el mundo. No seré puntual con las explicaciones de cual fue la cuadra porque lo último que necesitan, después de vivir sus pérdidas los condolientes de ésta, sería una multitud enardecida con la necesidad de encontrar culpables para alivianar el dolor de la perdida y menos aún porque estas perdidas pertenecen a un paso natural, no quiero decir que las otras no lo sean, finalmente es la muerte lo más natural de todo lo que vivimos, pero es que esta era una cuadra con muchos viejos. El inicio de esta secuencia de pronto para algunos está bien, ya que desapareció el viejo de la casa encercada que siempre tenía una buena blasfema (sin una mala intención), que perseguía a los niños con peinilla en mano (no para peinarlos por su aspecto rebujado) y remitía en el siglo XXI a una estampa militar de la segunda guerra mundial y aunque en realidad entre estas dos épocas no han pasado 100 años, la mayoría de los nosotros, conocimos soldados que no se despeinan por estar rapados, no como los de antes, que el no despeinarse se debía más a su temple y rigor, pero así fue, con el hombre de pequeño bigote y pelo perfectamente peinado, de
 mirada fuerte al igual que la mano, empezó todo; poco después desapareció una de las dos viejas que se sentaban en las tardes a mirar el horizonte que ya había desaparecido con una serie de edificios, pero que igual serían mirándolo todas las tardes y hablando de aquellas cosas que sólo ellas saben o quizás ellas y todas las viejas que también tienen un horizonte para ver y hablar; de todos modos un día sólo... solo quedó viendo ese horizonte una, porque la otra se desvaneció, quizás se fundió con él y por eso su amiga seguía sentándose a verlo en las tardes con esos ojos azules que también se fundían ahí solo por unos instantes, pero un día esa nube de ojos azules se esfumó, dicen que lo primero que se dejó de ver de ella fue el brillo azulejo de su mirada, que cerró sus ojos varios días en un hospital, no se sabe si invocando a todos sus muertos para que vinieran por ellos y caminaran o tratando de ignorar el momento ya inevitable de tener que caminar por ese camino que sólo se anda una vez, pero también cuentan que lo último que se vio de ella cuando emprendió el camino fueron sus azulejos y que ese día fue el día que más bellos brillaron. Para esos mismos días en esa misma cuadra otros viejos se ausentaban, pero en otra cuadra de Medellín dos señoras más aumentaban desvaneceres, eran de esas mujeres que vieron crecer el barrio y se despedían ahora de los que hicieron crecer, la primera fue acompañada rápidamente por un hijo pero la segunda fue sorpresiva y en un parpadeo ya no estaba más, ésta casa, su casa, vive una posrevivencia o remembranza, la madre se ha ido pero religiosamente todos los hijos los fines de semana visitan la casa materna y sus paredes vibran, mantienen el calor y sonríen dando la bienvenida, ¿será que los objetos también extrañan lo vivido?

Desvanesencia siguió su camino y llegó a un pueblo ( que es casi parte de la ciudad ) entonces desapareció la señora amada por todos, ese día la iglesia central no daba abasto todos sabían los sucedido, y todos acompañaban a todos aunque como es normal unos sufrían más que otros y otros quizás ni sufrían pero fueron muchos los que acompañaron esta despedida. Entre las últimas ausencia esta una de gran nobleza, llorada por menos ojos, dicen que las grandes cosas sólo unos pocos tienen el amparo de verlas, es un hueco de esos que casi nadie entiende y el silencio no se apoderó de toda una ciudad, tampoco de un pueblo, ni siquiera de un barrio, tan sólo de un apartamento y particularmente de una pieza, ésta desvanesencia ya no deja repetir las uñas contra el baldosín, ya hace que los zapatos permanezcan donde nos los quitamos, ya no hay disculpas para salir a ver el barrio de noche y tampoco en las mañanas, tampoco hay ya, fiestas al abrir la puerta de la casa, que minimeses dirían y si desvanesencia se llevó estas y tantas otras minimeses pero ¿que sería de la vida sin sus minimeses tan esenciales y vivientes? Minimeses como los segundos, que pasan y llegamos a días, días en los que desvanesencia continúa su paso, se crean nuevos silencios, y la vida se transforma en recuerdos.

martes 7 de octubre de 2008

estamos conTIGO cuando cuidas el medio ambiente

Sorprendida me quedé cuando llame a Tigo a preguntar que debía hacer con mi celular viejo, bueno y todo esto porque es bien sabido que las baterías de estos aparatos son altamente tóxicas, contaminantes y demás.

He aquí la respuesta que me lleno de un abanico de sensaciones y pensamientos:

“Señora en este momento no estamos en campaña de reciclaje, así que lo puede botar tranquila a la basura”.

Y bueno, entonces me pregunto si las cosas solo son dañinas cuando están de moda.

Me hicieron saber que las baterías y los celulares se debían reciclar en una campaña, supongo que en ese momento iban con la corriente, pero desafortunadamente mi necesidad de deshacerme de un celular llego tarde, cuando la corriente ya había pasado, así que parece ser que las baterías son menos dañinas cuando no son el tema de moda, me pregunto si los niños violados antes de que fuera tema de moda sufrieron menos traumas y dolores que los violados, por lo menos en Colombia, de unos mese para acá.

Ojo!! entre en zona roja, porque este tema está en pleno clímax, así que bajándole un poco a la indignación, me pregunto: ¿será que el planeta va a esperar a convertirse en tema de moda? y luego de ser nombrado en RCN, Caracol y que i entertainment tv nos regale un sábado en la noche acompañados por el planeta tierra, lleguemos más allá, y esto, hasta logre convertirse en una tendencia.

¿Será que la tendencia llega a tiempo? O para entonces doña madre tierra estará cansada de vivir solo coitos interruptus con nosotros.

Yo recuerdo algunos, por ejemplo ese de dividir basuras, duró el tiempo necesario como para que todos los centros comerciales, hospitales, bibliotecas y espacios públicos se llenaran de basureras gigantes, divididas por colores, que denotaban claramente que tipo de basura se debía echar en cada espacio, pero parece que a pesar de todo, necesitábamos una capacidad y desgaste de razonamiento muy alto y preferimos usar cada división en una sola mezcla de basuras, no se si ahí fue cuando empezó la desaparición de reciclar también en las casas, en la mía, parcialmente aún se hace, aunque no entiendo el fin, porque cuando llega la fase camión de basura, se unifica todo en una sola masa, en la cual supongo debería de estar el celular y las pilas viejas que no se con que fin mantengo en mi casa, esperando el día de la unificación, cualquiera de las dos posibles unificaciones, la real ser una sola masa de basura o la ilusión, que tomemos la desición de vivir en equilibrio con todo lo que es nuestra tierra y ya unificados con ella, sepamos que hacer con nuestras pilas.

lunes 6 de octubre de 2008

aveces activista no más


Entre activismos y más,
ahora que me despierto a veces con dolor de mundo
y otras con ganas de que desaparezcamos de este.
Que falta poco para que empiece a gritar esas frases de panfleto
y me lance a las calles con carteles, lista para batallar,
sino fuera porque sé que esta batalla así no sirve
y porque en el fondo no tengo esperanzas de gente.
Me lanzo a mi propia batalla,
donde solo trato de librarme de mi misma,
de que mi mirada no me acuse
y mi conciencia no me torture en las noches
o cuando veo el cielo cada vez mas pálido,
o cuando el corazón se me apachurra
y el vacío de la impotencia desborda mi estómago.
Me lanzo a mi propia batalla donde limpio mi conciencia
de las inconciencias propias y ajenas.
Aunque se que sólo son pañitos de agua tibia, es la forma en que libero un poco mi alma de la culpa.
De la traición, que por pertenecer a la especie con mayor dominio de la razón, fabricamos día a día, con nuestra capacidad de desición y de disertar.
Nos alejamos de cualquier noción de equilibrio y preferimos seguir cruzando el camino que nos lleva a ser la única especie capaz de destruir al planeta.